Del transporte individual al Smart mobility

Del transporte individual al Smart mobility

La evolución de la movilidad hacia la Smart mobility

En la actualidad, la mayor parte de la población vive en entornos urbanos. De hecho, las ciudades sufren un fenómeno constante de concentración de personas, recursos y servicios, lo cual lleva asociado la generación de materia y energía de salida, (residuos, contaminación, ruido…). La movilidad no es menos y también ha sufrido las consecuencias de este fenómeno: han cambiado las necesidades de la población, áreas de influencia, modos de transporte y su interconexión… dando paso a la Smart Mobility.

La resaca del siglo pasado todavía pasa factura, y para una parte importante de la población el disponer de un automóvil es, además de una necesidad, indicativo del nivel de vida. Se dice necesidad porque este crecimiento también ha acarreado otro tipo de problemas relacionados con la infraestructura urbana, y es que los servicios de las ciudades no son siempre capaces de cubrir las necesidades de la población, o al menos no con un modelo similar a “1 coche – 1 persona”. Sin embargo, el auge de las Smart Cities están cambiando este concepto, el entorno urbano está cada vez más interconectado y gracias al desarrollo de multitud de aplicaciones por y para las ciudades el concepto de Smart Mobility es algo presente en nuestro día a día.

Empezamos a tomar conciencia

Otro aspecto a tener en cuenta es el interés de las entidades gubernamentales por implantar políticas relacionadas con el desarrollo sostenible, la reducción de la contaminación y el uso eficiente de los recursos. Ejemplo de ello son los Objetivos del Desarrollo Sostenible promovidos por Naciones Unidas, el Horizonte 2030 de la Comisión Europea, o el Acuerdo de París, entre otros. En definitiva, hay una confluencia de partes interesadas con una implicación cada vez mayor en lo relativo a la sostenibilidad: científicos, gobiernos, y sociedad civil, muestran una preocupación creciente a escala global y local sobre temas como la contaminación, enfermedades asociadas a ella, calentamiento global, cambio climático… Parece que empezamos a ser conscientes de que este es el único planeta del que disponemos; que la mejor forma de atajar los problemas acarreados por el modelo del despilfarro es no generarlos; y que el punto de no retorno no está tan lejos.

En nuestro día a día, otra prueba de este cambio conceptual es el creciente número de aplicaciones y soluciones inteligentes que están revolucionando la movilidad en las ciudades. Cuando pensábamos que las bicicletas iban a ser una apuesta solvente llegó el vehículo eléctrico –considerado como inviable hasta hace poco-, después aparecieron aplicaciones de carsharing y motosharing, los vehículos de transporte con conductor (VTC) y aplicaciones de carpooling. Por si fuera poco, además queremos que nuestra forma de movernos sea eficiente, rápida y que tenga un impacto mínimo, a la vez que la información sobre los diferentes modos de transporte sea veraz, instantánea y esté disponible en nuestros smartphones, he ahí la esencia de la Smart Mobility. En definitiva, estamos ante un cambio de etapa, algo así como la revolución digital de la movilidad: asumimos que no es necesario disponer de un vehículo propio para disfrutar de los servicios del mismo, porque lo que demandamos es simplemente movernos. 

El objetivo se asemeja mucho a modelos de ciudades, donde la adquisición de un vehículo es opcional puesto que la necesidad de desplazamiento entre el entorno metropolitano está cubierta por una red de infraestructura eficiente y asequible. En el contexto español, podríamos preguntarnos quién fue antes si el huevo o la gallina; sin embargo, lo realmente interesante es este cambio de etapa: hemos pasado de la necesidad de adquirir un vehículo propio, al pago pago por uso con servicios cada vez más diversos, eficientes y sostenibles.

A partir de ahora se plantea un nuevo horizonte en el que la interconexión de la información y la integración de los modos de transporte parece el núcleo de la solución.

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